Café de especialidad cultivado a 1.900 msnm en Andes, Antioquia

Café máxima expresión de 2.5 kg
El Café de Especialidad Marón es cultivado a 2000 MSNM, una altitud que garantiza una densidad y complejidad únicas en el grano. Con un proceso de lavado artesanal, logramos un perfil sensorial superior con notas de mandarina, panela y chocolate. Es el café ideal para los amantes de los métodos de filtrado y quienes buscan exclusividad en cada taza directamente desde la Finca La Mina.»
$ 220.000

Maron Tradicional
Entendemos que, en hoteles, restaurantes y cafeterías, la consistencia es la clave del éxito. Nuestra línea Café Tradicional de 2.5 kg ofrece el equilibrio perfecto entre eficiencia logística y calidad de especialidad. Al elegirnos, llevas a tu barra el legado de Martín Rondón, asegurando un sabor impecable que hará que tus clientes siempre vuelvan por una segunda taza. Calidad de exportación diseñada para el alto rendimiento professional
$155.000

Café Reserva Maro
Un café de especialidad único, cultivado con paciencia a 2000 metros de altura que hacen su magia para entregarte un sabor único con notas naturales de mandarina, panela y chocolate.
Pídelo como quieras, ¡nosotros te lo facilitamos!
125g $ 15.000
250g $ 27.000
500g $ 47.000

Clasico de origen
Hay cafés que te acompañan siempre, y nuestro Clásico es uno de ellos. Es un café honesto, con el balance ideal y ese carácter tradicional que nunca falla. Un sabor equilibrado y con buen cuerpo, perfecto para quienes disfrutan de una taza reconfortante para empezar el día con energía
125g $11.000
250g $20.000
500g $34.000
Historia
Somos la quinta generación de un café que nace en las montañas de Andes, Antioquia, en la vereda San Perucho. A 1,900 msnm, estas cumbres no son solo tierra; son nuestro hogar.
Nuestra historia con el café comenzó en 1960, cuando el señor Poncio Rondón, bisabuelo de mi padre Álvarito Rondón, sembró con sus manos las primeras matas de una variedad llamada Pajarito. Años después, en 1980, el abuelo de mi padre Toño Rondón y su padre Alvaro Rondon junto con mi padre decidieron que el café sería nuestra raíz y sustento. Así nació este oficio de campesinos que hoy recibo como una herencia sagrada, transmitida de generación en generación en cada secreto de siembra, cuidado y recolección.